Volvió esa sensación momentánea de querer compartir algo sin ganas de hacerlo en las redes sociales. Se leerá contradictorio, pues soy un usuario activo en ellas, pero de vez en cuando siento que es invasivo publicar cosas ahí: ¿y si alguien no quiere leerlas? Aunque bueno, siempre tienes la opción de bloquear comentarios, lo cual es triste, pues se supone que sigues/eres amigo de quien te interesa. ¿Cuántas personas no habremos aceptado gente sólo por compromiso?
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Hoy tuve un sueño que me hubiera encantado tener a los 15, mezclado con uno actual: estaba en una oficina platicando con dos personas que, en ese entonces, eran todo para mí. De pronto me despertaban -dentro del sueño- y pensaba 'debería twittear que finalmente soñé agradable, y se arruinó.' Afortunadamente tenían buenas razones para apartarme de Morfeo: iríamos a New York.
Lo demás fue extremadamente confuso y triste. Como siempre.
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